lunes, 12 de agosto de 2013

En medio del mar.

Esa cala está prohibida, como tu sonrisa,
vamos, planta la sombrilla, hoy no pega brisa.
Juguemos con las olas, voy a surfear. Voy a surfear...

Como brillan tus ojitos, siempre bajo el mar,
qué suerte tienen las olas, te pueden tocar.
Súbete en mi tabla, voy a surfear... Uhhhhh... 
En medio del mar... Voy a surfear.


jueves, 16 de mayo de 2013

Para que pueda respirar.

La hierbabuena me recuerda a ti, la menta y los jazmines, la luna llena y la brisa del mar.
Dame de tu aire, que quiero vivir. 

M.

martes, 5 de febrero de 2013

-Siempre con la misma canción-

Ensayo. Marina Fernández.

¿Por qué todo lo que escuchamos nos parece lo mismo?, ¿se ha perdido la esencia de lo que consideramos “buena música”?.

Hay estudios científicos por el CSIC que prueban que el pop/rock es cada vez más uniforme, que hay menos variedad de notas empleadas y todas las canciones son similares.
La música popular (pop, rock, blues, cantautor, etc…) a lo largo de toda la existencia ha tenido una estructura básica y sencilla para llegar al publico.

Con el tiempo han cambiado los patrones de composición, pero sí es cierto que aunque se piensa que la música de ahora es más sencilla, sigue teniendo pocos acordes como antiguamente. Los compases casi siempre son 4/4, lo que ha cambiado es que antes se trabajaban más los arreglos de instrumentos como la guitarra eléctrica, la batería, el bajo; y ahora se centran más en la producción, el tratamiento de la voz; pero eso no quiere decir que haya una mala instrumentación, porque de hecho para los discos de hoy en día más reconocidos, se busca a los mejores instrumentistas del momento.
Antes, como ahora, si querías escuchar una música más compleja tenías que indagar en un mundo más alternativo.

Realmente lo que mucha gente considera hoy en día música auténtica y compleja, no era así. Te puede gustar más o menos, pero no es así, no es tan compleja. Por ejemplo, Bob Dylan. Hizo muchas canciones, cientos de ellas, con muy pocos acordes. Otro ejemplo son The Beatles, que han tenido tanto temas complejos, como otros con una estructura muy simple. El Cannon de Pachebell, una sucesión de las mismas 8 notas durante una infinidad de compases, lo único que cambia son los arreglos musicales que hay por encima. El Another brik on the wall, uno de los temas de rock progresivo más míticos de la historia, de Pink Floyd, apenas cambia en toda la canción del Re m. 
Otro ejemplo, el jazz clásico (sin hablar del jazz fusión) lo que se toca siempre son los standars de jazz que aparecen en el Real Book. O sea, todos los jazzistas saben tocar los cientos de temas que aparecen, pero de diferente manera. Improvisan sobre esa partitura pero siempre son los mismos temas. Todos los jazzistas tocan La chica de Ipanema a su manera, el Autumn Leaves, All the thing you are… 
Otro ejemplo, el Blues, que gira en torno al I, IV y V grado. Una persona a la que no le guste, lo va a escuchar siempre igual, y va a pensar “¡vaya! Qué repetitivo es esto…” 
Otro ejemplo, el flamenco. En el flamenco en cuanto alguna canción se sale de los patrones rítmicos y la acentuación de ese determinado palo, ya no se considera flamenco, sino flamenco fusión. Realmente, como en otros estilos, quien entiende de esa música sabe apreciar las diferencias y su calidad. Al que no le gusta el flamenco, siempre le va a parecer que es igual.
Y un ejemplo brutal, las sevillanas. Si sabes bailar una sevillana, sabes bailarlas todas.

Por lo tanto, quiero decir con todos los ejemplos anteriores, que el mérito de que un tema sea bueno, no es la complejidad de la armonía ni de los acordes, sino de encontrar una melodía que se asiente bien sobre una base, que tenga unos buenos arreglos musicales, que tenga también una producción adecuada con la época, y que el tema tenga una intención que incida en el contexto sociocultural de una determinada población.
Bien es cierto que son las compañías discográficas las que nos meten un determinado tipo de música hasta la saciedad, hasta que “obliga” a la gente a que le guste. Pero gracias a este mundo globalizado con recursos comunicativos tan grandes como internet, radio, tiendas de música…, gracias a eso podemos elegir lo que nos apetezca, música más compleja o música más simple.

Para concluir diré que lo que importa en esta vida al final es que si te levantas a las 7 de la mañana, o como si estás con tu pareja en una velada, o dándote una ducha, pongas la radio, y el tema te anime a encarar bien el día, a estar a gusto. Y tanto si es un tema de rock, o metal súper virtuoso, o como si es un tema de drum’n’bass… Lo que importa es que te anime, y si te funciona, bien. Querrá decir que esa música es buena para ti.

Que la música no es matemática, ni ciencias exactas que se puedan explicar con estudios en un laboratorio.

Marina Fernández.

martes, 11 de diciembre de 2012

En aquél bar te encontré~

Todas las copas querían ser tu "ponme una" de esa noche. 
El calor y el frío estaban compinchados para tenerte entrando y saliendo, 
y comerte la boca. 
Las puertas se abrían solas a tu paso, y todos te conocían.
Tocabas tú, y cómo tocabas... Al lado de un borracho que cantaba medio bien. 
Con una acústica horrible como es la de ese local, pero con una precisión que te define.
Hablamos de mil cosas alcoholizadas, 
y tus palabras ciegas me iban emborrachando.
Solitarios, y a la vez rodeados de gente que cantaba la última canción, 
mientras nosotros dábamos el último trago. De esa noche.
Porque habría muchas noches más.
Luego nos besamos a la salida de aquél bar, mientras el futuro nos miraba de reojo.

Mujer de las mil batallas.

Ella...

La vida tiene tu nombre, mujer de las mil batallas.
La fuerza de tu mirada, el valor que no se esconde.
Hay que plantar la esperanza en el lugar donde duele,
para que crezca bien fuerte, en el miedo que acompaña.

Y sigues tan bonita como ayer, no se despeina el alma.

Un pasito más, que sí se puede,
uno y otro más, mujer valiente.
Lo que diga esta de más... ya sé que quieres gritar, y no te sientas sola, contigo estoy...

Todas las luces del mundo, iluminan tu vereda.
Y cada herida la llenan con el amor más profundo.
Pero si la noche es larga y sientes que estás perdida,
recuerda mi melodía, que te quiere y acompaña.

Y sigues tan bonita como ayer...

martes, 4 de diciembre de 2012

Perdóname si tardo algunos años...


Perdóname si tardo algunos años
todavía en dejarte.

Aprovechando la amistad de un ala
tan parecida al viento
que dio la vuelta al mundo en unas horas
vengo a recorrer la tierra en busca
del mejor sitio para que te quedes.

Probé primeramente
innumerables sombras vegetales:
la del ciprés en cuya negra losa
nuestra memoria escribe
los epitafios al mejor recuerdo;
la sombra de los chopos,
que es igual que bañarse o que temblar;
la del sauce tan tristemente seca
como el esqueleto de un llanto.
Y quería dejarte
protegida del sol y sus excesos
bajo ese amor que en una sombra hay siempre,
más no encontré ninguna
-y he probado jazmines y palmeras-
con ese temple exacto
entre el calor y el frío
que es la felicidad para tu sangre.
Las sombras no nos sirven.
He probado, los hechos
de agua, de tierra, o pluma,
que el mundo ofrece al hombre, vivo o muerto.
Pensaba yo en un mar donde estuvieras
a lo divino, ligerísima,
flotante y distraída,
toda puro blancor, como una espuma
sin pecado y sin rumbo,
jugando eternamente con su gracia
soltera y cuya edad
se hiciera y deshiciera, a cada onda.
Yo te habría podido
por las tardes mirar desde un delfín.
Pero los mares
no han aprendido todavía las tibiezas
que tu cuerpo merece
por haber sido amado lentamente:
son demasiado fríos, por la noche.
He recorrido playas
buscando arenas cada vez más finas,
como el que va buscando pensamientos
más claros cada vez, de un alma a otra.
Pero nadie sabrá
lo enorme que son todos
los granos de arena, sus aristas
el daño que hacen a los cuerpos tiernos,
si no ha querido como quiero yo
deja a un ser sobre su misma dicha.
Pensé en maravillosas cuevas hondas;
entré, pero los ojos,
a los días de vivir allí
se sentían heridos
por la implacable claridad, por esa
luz tenebrosa y dura, luz sin sol,
sin luna, luz sin padres, sin entrañas,
tan idéntica a otra
de que vamos huyendo en esta vida
porque nos quita la mejor ceguera
a fuerza de evidencia dolorosa y clara.
Y yo nunca he querido
dejarte en nada que dolor parezca.
Desesperadamente
entré en los almacenes
de más pisos del mundo, preguntando
por camas, por divanes, por cojines.
Los cojines a veces,
según me han dicho, están rellenos
con sombras de los sueños, con retazos
de algunas ilusiones sin empleo,
que las personas débiles entregan
a cualquier precio, por estar tranquilas.
Por eso a ratos nos consuela tanto
reclinarnos en ellos y sentimos
su blandura como una compañía.
Pero dejarte así
es como si siguieras
en donde estás todas las tardes, en tu casa,
de cinco a seis, bajo ese techo blanco
en donde tu mirada
escribe sin que llegue la respuesta.
Y yo quiero dejarte
bajo techos que siempre te respondan.
He mirado las manos, muchas manos.
Las manos son muy grandes y se puede
dejar a un ser entero en unas manos,
lo mismo que se deja
nuestro futuro si tenemos fe,
en nombres de dos sílabas abiertas.
Pero las manos casi nunca saben
estar abiertas, siempre tienen ansia
de apresar, de cerrarse, haciendo suyo
eso que en ti no quiere ser de nadie
y que igual que los ampos de la nieve
a mí se me deshizo entre los dedos
por quererlos guardar. No encontré unas
que supieran se, invariables,
tal como tú las quieres, todas palma,
como están las llanuras para el cielo
que en ellas vive eternamente libre,
entregado a su azul.
Y además en las palmas
hay líneas extrañas
que marcan rumbos y trazan sinos,
que no entendemos bien. Y si te dejo
quiero dejarte en algo
tan terso como un lago
antes del primer viento de este mundo,
donde tú sola inventes tu destino.
Unas manos conozco
donde podrías descansar a gusto,
si no fueran las mías. ¡Sí, qué sueño
entregarte a mis manos,
como si fueran otras, y otro yo!
En nuestro ser mortal ya no he buscado
después lugar donde poder dejarte.
Ni siquiera en aquella coincidencia
de un pecho, de unos ojos, de unos labios,
tan de color de albergue,
que en ella, te solías tú dormir
con ilusión de eternidad, por techo.
Porque allí ya estuviste, en unos ojos,
en unos labios, en un pecho abiertos
cuando ellos intentaban ser
el paraíso de tus ángeles
donde sus alas nunca más pidieran
otro aire donde volar.

Y como lo pidieron, ya por último
pensé en dejarte en un camino.
Las sendas que probé te están estrechas:
acaban siempre en cuadros de familia
cuando a las once la emisión de radio
se ha terminado y hay que ir a dormir.
En los trenes ya has ido,
en los trenes nocturnos
donde dan el billete con su sueño,
y donde tú nacías,
tan bella y tan desnuda a la mañana, 
como la última Venus,
sobre las ondas de ese mar metálico
que es la velocidad de los expresos.
Y el adiós, el dejarte
en el anden de una estación, como otras veces,
por bonitos que sean los carteles
donde anuncian los cielos de llegada,
crearía en mi pecho
el mismo error que el mes de mayo inspira:
y es que puedes volver. Y ese fatal
horizonte de antes: la esperanza.
Y de los barcos ya se sabe todo
desde que traicionaron a los vientos.
Salen a fechas fijas,
dejan siempre en un puerto
todo lleno de hoteles
con enormes letreros luminosos
que dicen Franklin, Monopole, Minerva,
mucho más tristes que la Vía Láctea.
Y ya no hay esperanzas de naufragios.

Por eso
perdóname si tardo
todavía en dejarte y si te miro
hasta el séptimo cielo de los ojos,
atentamente sin llorar, sereno,
en busca de una estrella o de un quizá,
donde estuvieras bien. Y mientras tanto
aun seguiremos juntos, 
unos minutos más, hasta las siete.


Pedro Salinas

miércoles, 24 de octubre de 2012

Big Fish. (Spoiler)

"Tú no me conoces, pero me llamo Edward Bloom, y te quiero. He pasado los últimos tres años trabajando para averiguar quién eres. Me han disparado, acuchillado y aplastado de vez en cuando... Me he roto las costillas dos veces... Pero todo ha valido la pena ahora que te tengo aquí delante y... por fin puedo hablarte... Porque estoy destinado a casarme contigo... Lo supe desde el primer momento cuando te vi en el circo y ahora lo sé aún con mas certeza. [...] Hoy soy la persona más feliz del mundo."

domingo, 29 de enero de 2012

1975

De repente desperté, como cuando corres y corres, muy rápido, y nunca llegas al final… Agobiada, con la mente saturada. Pero recordaba todo lo que había soñado.

Estaba paseando cuando tropecé con un álbum de fotos muy antiguo. Tirado en la calle, como si a alguien se le hubiera caído y no se hubiera dado cuenta.

Lo cogí, lo llevé conmigo para ver si reconocía a alguna persona que apareciera en las fotos y poder devolver así el álbum a su dueño.

En mi ordenador tenía instalado un programa que al introducir una foto, si era de un paisaje, reconocía donde fue tomada y te indicaba el lugar.

Le enseñé el álbum a mi novio, y nos quedamos sin palabras porque eran sitios muy bonitos, había casas antiguas, catedrales, bosques… Que mi mente construyó y realmente no existen.

Total, que como el programa este nos decía el sitio, pues fuimos para poder devolver el álbum a su dueño. Al principio ya pasaban cosas raras, como que introdujimos la dirección en el GPS y nos daba error, o que ese camino ya no existía. Al final, tomando otro camino, conseguimos llegar. El pueblo estaba rodeado por una muralla, y en la entrada había un portón muy grande que permitía el acceso.

De repente todo era diferente, de otra época, los árboles, las vallas, la gente, los animales, el aire que respirábamos… y embelesados por todo lo que nos rodeaba, no nos dimos cuenta de cómo nuestro coche se había transformado en un encantador Seat 124.

Le preguntamos a la gente que habitaba allí por qué iban así vestidos, si se estaba rodando una película o qué. Nos dijeron que cómo se iba a estar rodando una película. Claro, nosotros no sabíamos qué pasaba, y aún estábamos buscando una explicación coherente para lo que le había pasado a nuestro coche. Le preguntamos a la gente por qué estaban tan nerviosos en el pueblo, que nosotros sólo habíamos venido para devolver el álbum a su dueño, y bueno, sacar algunas fotos… Nos dijeron que no sabían qué iba a pasar… que Franco estaba muy grave, y seguramente moriría dentro de poco. Y dije bueno… se están quedando con nosotros, como que Franco, ¿esto es una broma? La gente del pueblo seguía extrañada, nos miraban raro, como cuando ves a alguien que es de un país totalmente diferente al tuyo. Nosotros les dijimos que Franco murió en Noviembre del 75, y ellos se asombraron muchísimo, empezaron a decirnos que éramos brujos, que no éramos normales. Entonces nos dijeron que estaban en Octubre del 75. Nosotros no nos lo podíamos creer, ahí entendimos lo que le pasó al coche. Pero dios, no dábamos crédito. De repente empezamos a reconocer a algunas personas que salían en el álbum. Pero, no era posible, no podía haber un pueblo en el que no se respetaran las normas del tiempo, y que, extrañamente, se encontrara en otra época.

Sacamos nuestra cámara y recorrimos el pueblo para inmortalizar el lugar. Lo difícil sería explicarlo después al volver al 2012.

Entramos en la catedral, y en un gran comedor que había dentro. Ahí empecé a notar como el sueño se iba desvaneciendo y yo cada vez era más consciente de que estaba soñando. De repente nos encontramos con una señora mayor, muy bajita, y bastante castigada por el tiempo y las penurias vividas. La señora aparecía en el álbum, típica foto que en realidad da mucho miedo. Se aparecía por segundos, de repente no estaba, y de repente se asomaba un poco por la puerta del gran comedor. Me asusté muchísimo, además el comedor estaba muy oscuro. Eché a correr, quería salir de allí… Y de repente me desperté.

Pero claro, me desperté cuando estaba por salir del comedor, y da miedo pensar que en el mundo de mis sueños ¡estoy aún en el año 1975!

:O