sábado, 14 de junio de 2014

Cuando alguien escribe un texto, aunque nadie lo recuerde y se pierda en el tiempo, perdura y vive para siempre esperando llegar a las manos de un nuevo lector, ya sea una carta antigua que un nieto encuentra en una caja, una receta de una madre o un trabajo realizado hace diez años.
Cuando alguien escribe se conoce más a sí mismo y parece que el texto nos explorara a nosotros, y esa sensación es muy bonita. 

domingo, 27 de abril de 2014

Que no te roben nunca el mes de Abril.

Abril tiene demasiada nostalgia para durar tanto, prefiero que llueva en Mayo, son muchos los huracanes que te lo pueden robar. 
No llevo calendarios en los bolsillos, no me hacen falta, la explosión primaveral habla por sí sola. Saquemos el corazón al vendaval y aprendamos a convivir con él. 
Hay quienes odian la primavera, a mí me hace sentir viva, aunque a veces el aire que respire no lleve tu aroma.

miércoles, 22 de enero de 2014

Crítica de la película 'El talento de Mr. Ripley' (Contiene spoilers)

Matt Damon consigue hacer de Tom Ripley un personaje realmente convincente y complejo. Ripley es una persona extremadamente interesante e inteligente, un hombre de origen humilde con mucho talento que a raíz de una mentira inofensiva marcha a Italia sin saber muy bien el plan que llevará a cabo. Ripley se convierte prácticamente en la sombra de Dickie, poco a poco pasa a ser un estorbo para él, es entonces cuando aflora su talento macabro lleno de mentiras. Aunque sus actos sean bastante previsibles en casi toda la película, son totalmente creíbles. Ripley es un gran imitador y muy buen estratega. Sufrí casi toda la película con él y su guerra interior que no le deja descansar. Damon realiza una interpretación insuperable, su personaje no era nada fácil y él lo bordó. Incluso canta bien; Damon sabe interpretar, expresar, imitar, actuar… Cuando canta My Funny Valentine acompañado del resto de músicos piensas ¿qué más puede hacer este hombre? Tiene registros interpretativos muy variados, es un actor muy completo que en nada tiene que envidiar las dotes de Paltrow o Law.

Aunque Minghella se empeñase en hacer una de esas películas que ganan muchos oscars y que no son tan bien recibidas por el público como Cold Mountain por ejemplo, lo cierto es que El Talento de Mr. Ripley es una película de suspense muy buena, con una historia bien conducida y unos personajes que aunque no son novedosos nos meten de lleno en la película.

Al volver a verla me he fijado en detalles que la primera vez pasaron desapercibidos. No le di tanta importancia por ejemplo a la manera en que el destino actúa sobre Ripley, parece como si en el primer momento en que decidió comenzar con su farsa una fuerza mayor le condenara a cada paso. En cada actuación tiene que retroceder, pensar otro plan y llevarlo a cabo. Llega un momento en que ya ni recuerdas cuantas mentiras y malos actos ha realizado. Aunque Ripley es una víctima, de la gente que le rodea en su viaje a Italia y de él mismo, de sus propios actos y decisiones.

Paltrow realiza un papel sensacional también, muy real y emotiva. Aunque no tiene tanto protagonismo como Damon y Law pero en sus escenas es perfecta. Además es la única con la cabeza amueblada dentro de esta historia, y aunque tarda y nadie le cree, al final se da cuenta de toda la mentira de Ripley.

Jude Law no podría haberlo hecho mejor, a pesar de ser el típico papel de un hijo de papá, ricachón, sin preocupaciones, haciendo lo que le apetece en cada momento y sin dar un palo al agua (nunca mejor dicho), lo cierto es que le faltó poco para comerse de lleno el papel de Damon.

Philip Seymour Hoffman y Cate Blanchett lo hacen bien, aparecen lo justo y necesario. Blanchett aparece incluso de más en mi opinión, no me cuadra que siempre esté en el momento menos oportuno.

Otro dato a destacar es lo bien ambientada que está la película, sobre todo las escenas de la costa Amalfitana, y las de Roma y Venecia; es como un viaje en el tiempo muy real.

La banda sonora muy acertada también, con temas de Bach, Dizzy Gillespie, Charlie Parker, o Miles Davis entre otros; le dan a la película ese toque para que te guste aunque estés pensando que a la trama le falta algo.

El talento de Mr. Ripley es una película intensa que a pesar de sus más de dos horas no aburre ni te deja indiferente. Cada acción de los personajes conlleva a otra, y esa a otra, hasta que te enredan con ellos, con su vida, su desequilibrio emocional y sus mentiras.

Marina Fernández. 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Crítica/análisis de la película 'La Chaqueta Metálica' -Full Metal Jacket- (Contiene spoilers)

La Chaqueta Metálica está obviamente dividida en dos partes muy diferenciadas una de la otra, aunque íntimamente ligadas. Los primeros 45 minutos transcurren en el interior de una base militar, concretamente en la isla de Parris, en Carolina del Sur en los últimos meses del año 1967, mientras que el resto de la película tiene lugar en la base de los Marines en Da Nang y también en la cercana ciudad de Hue a finales de Enero de 1968.


La chaqueta metálica es una explosión de diálogos punzantes e imágenes muy bien filmadas, aunque no se ha convertido en una gran película precisamente por su fotografía, sino por sus diálogos. Tiene un guion increíble.

La primera parte es prácticamente perfecta, mejor que la segunda a mi parecer. Tiene imágenes muy ásperas e incómodas, y otras muy graciosas. Me he reído en muchas ocasiones porque me imaginaba allí con ellos dentro de esa base militar, observándolos sin que ellos me vieran a mí. Por ejemplo en la escena de “aquí mi fusil, aquí mi pistola. Uno da tiros, la otra consuela”, mientras caminaban agarrándose el pene. Es simplemente perfecta.


También me he emocionado, aunque no tanto como esperaba. La escena en la que todos rezan en la cama con su fusil antes de dormir me transmitió mucho. Los dobladores al español hicieron un gran trabajo, y en esa escena las voces mientras rezan a las armas son muy serias y sentimentales. Realmente sin ellos su fusil no sirve, y sin su fusil ellos morirán.

Me ha impresionado también bastante el sargento Hartman. He visto algunas películas basadas en combates y períodos de instrucción, pero lo de Hartman es un caso aparte. Es el límite de la dureza, recurre todo el tiempo al ataque verbal, psicológico o físico para tratar de endurecer a los reclutas. Hartman propone un adiestramiento inhumano para formar máquinas de matar en la guerra. Allí no están permitidas la debilidad, ni tampoco la duda, porque pueden ser hombres muertos en el campo de batalla. Si ha de morir alguien tiene que ser el enemigo. Y no todos pueden resistirlo. La mente del Recluta Patoso termina trastornándose bastante, pierde la cordura y el sentido de la realidad tras una sucesión de humillaciones y termina llamando la atención de Hartman para matarlo.

Otros, como “Bufón”, son capaces de adaptar su sensibilidad a este ambiente, recurriendo al cinismo para sobrevivir. Pero los códigos cuartelarios van introduciéndose poco a poco en su conducta, y así acaba por aceptar la ética brutal de Hartman, participando en el castigo nocturno del “Recluta Patoso” ya que sus errores afectaron al resto de compañeros. Al final se gradúan tanto los patosos como los bufones. Y comienza la segunda parte de la película.

En esta segunda parte me costó prestar total atención, aunque los méritos de esta película son muchos, pero tiene un ritmo impactante que de repente me lo da todo y al segundo me lo quita. Me pareció curioso también cómo manipulan siempre la información durante la guerra para que en América se vean las cosas de otra manera.


Creo que es una obra clave de las últimas décadas por muchas razones: su temática, la excelente fotografía, los diálogos tan increíbles e impactantes con ese vocabulario obsceno, los diferentes personajes, y la banda sonora. ¡Pedazo de banda sonora! Si todo eso lo colocas en el contexto de una base militar liderada por Hartman, y más adelante en una desoladora guerra marcada por el compañerismo y las ganas de salir vivo de allí para poder mantener relaciones sexuales con alguna mujer, pues te queda una obra maestra del género bélico y del cine en general de las últimas décadas.

Kubrick es uno de los pocos realizadores de cine que pueda abordar temáticas tan diferentes con tanto talento. En este caso y como he dicho antes, La Chaqueta Metálica está dividida en dos partes diferentes relacionadas por un mismo tema. Kubrick centró nuestra atención y la parte fuerte de la película en el entrenamiento de los reclutas y no en el combate como estamos acostumbrados a ver en el cine. Es una película de guerra diferente. No tiene grandes efectos especiales, y se agradece. La pizca de periodismo militar que aparece en la película también se agradece, y la banda sonora es fantástica.

Como anécdota, habría que señalar que los distribuidores españoles no vieron con demasiados buenos ojos – o tal vez habría que decir que no escucharon con muy buenos oídos – la crudeza de los diálogos, e intentaron limar asperezas, pero el propio Kubrick, que supervisaba personalmente los doblajes de todas sus películas a las principales lenguas, se negó rotundamente a que éstos fueran retocados, amenazando incluso con impedir el estreno del film en España, algo que afortunadamente no se produjo ya que el doblaje al castellano se realizó con bastante fidelidad al original. 

Marina Fernández Lores.


domingo, 27 de octubre de 2013

Crítica de la película Léolo. (No contiene spoilers)

Léolo es una película franco-canadiense de 1992, la última película dirigida por el realizador quebequés Jean-Claude Lauzon, quien falleció en un accidente de aviación en 1997.
El cine, al igual que la pintura o los escritos, es arte y es comunicación, por tanto debemos interpretarlo y descubrir qué nos quiere transmitir, o qué vemos nosotros reflejado en él.

Crítica:
Léolo es una obra de arte a medias, es grotesca a los ojos aunque grandiosa para los oídos. Y digo grotesca porque muchas escenas son ridículas y de muy mal gusto, incluso repugnantes. Es una película que impacta en muchas ocasiones y puede resultar desagradable. Digamos que no va dirigida a todo tipo de público. La realidad en la que vive Léolo es desesperanzada, y la pizca de locura en la que se va adentrando se salva sólo por los escritos que plasma día a día, por sus ilusiones y su gran imaginación, “porque sueño, yo no lo estoy”.

La narración de su voz en off es magnífica, pura literatura que llega a través de los oídos y te llena de sensaciones todo el cuerpo. Cada descripción, cada frase del narrador es única.
Léolo hizo que me sintiera viva por el hecho de que sigo soñando, sigo despertando cada día con una inquietud y mil dudas que resolver. Porque mi vida no es tan desastrosa, ni vivo rodeada de ratas o heces. Hay muchas cosas en la vida que merecen ser vividas, vistas, tocadas, saboreadas, escuchadas y olidas. Hay mil sensaciones que están esperando que les llegue su momento. Y esperan a todo el mundo por igual, en una realidad u otra.

La vida no es bella, pero no debemos dejar que lo negativo engulla a lo positivo. Las personas hacemos que sea bella porque la felicidad sólo es real cuando se comparte. Y no hablo de compartirla con un libro en blanco, o veinte acordes, hablo de compartirla con otro ser que también pueda sentir como tú. Bianca hacía que la vida de Léolo fuera un poco menos horrible. Su hermano culturista hacía que los miedos de Léolo hacia los demás desaparecieran, aunque a él le consumieran detrás de cada músculo. Su madre le abrazaba entre sus senos grasos y sudorosos para que estuviera a salvo y protegido. 
Cada persona busca la felicidad de diferente manera. A Léo le parecía imposible que sólo tres palabras bastasen para decir “Bianca, amor mío”, con lo rápido que trabajan su mente y su cuerpo cuando pensaba en ella, con lo amplio que era el lugar que Bianca ocupaba en él, y sólo tres palabras le bastaban.

La película Léolo es un cuento en forma de sueño, grabado con mucho mimo y detalle que refleja en cada toma los propios sueños y miedos de Jean-Claude Lauzon (director) con un granulado en tonos cálidos y fríos y una banda sonora que huelen a nostalgia.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Poema numérico.

Los 10.000 kilómetros que nos separaban, las 3.000 veces que te pienso al día, los 2 centímetros a los que se queda tu boca cuando quiero que ansíes el momento, los 9 lunares de tu espalda, las 6 pequitas de tu cuello, tus 2 copas de más, mis 3 copas de menos, tus 4, 3, 2, 1, 0 prendas, tus 154 aaaaahhh, mis 238 mmmm, tus 2 soles que hablan sin palabras, mis 7 pecados capitales...

M.


Los gatos de tu callejón.

Era de noche, y no había en todo el cielo una estrella que brillara como lo hacías tú.
Los gatos de tu callejón se comían las sobras de los contenedores, 
y dejaron de hacerlo al observarte.

Te dio por caminar en la misma acera que yo, a mi lado...
"Va a empezar a llover, y no habrá portales que puedan proteger nuestras penas", dijiste.
"No suelo llevar paraguas", contesté, "pero tengo un coche en el que podemos cobijarnos, y algún que otro verso de poeta con tu nombre".

Más tarde me besó, mientras se hacía de día.
Ahora yo te pinto nubes blancas para tengas días felices.

M.


lunes, 12 de agosto de 2013

En medio del mar.

Esa cala está prohibida, como tu sonrisa,
vamos, planta la sombrilla, hoy no pega brisa.
Juguemos con las olas, voy a surfear. Voy a surfear...

Como brillan tus ojitos, siempre bajo el mar,
qué suerte tienen las olas, te pueden tocar.
Súbete en mi tabla, voy a surfear... Uhhhhh... 
En medio del mar... Voy a surfear.